Aquí escribo lo que siento, lo que pienso y lo que quiero compartir. Es mío, de nadie más. Admito que se debata, pero no que menosprecie. Si el pensamiento es libre, y no admite censura, su expresión tampoco.
No obligo a nadie a que esto le guste, y por eso mismo nadie puede obligarme a aceptar más crítica que la hecha desde el máximo respeto, que incluye que sepamos todos quién la hace.
Pensar y compartir el pensamiento es uno de las máximos exponentes de la libertad intelectual. ¡Ejercedla!